miércoles, 11 de junio de 2008

la vida politica y economica de las colonias latinoamericanas

Este artículo se refiere a los objetivos y el alcance de los ensayos de integración latinoamericana en el siglo XIX. Defiende la hipótesis según la cual los proyectos de confederación bolivariana resultan de un proceso de depuración de los regímenes más viables para la reunificación del subcontinente. En ese sentido, se inscribe en el debate secular entre las tesis racionalistas y románticas sobre el proyecto bolivariano. El primer argumento remonta a Juan B. Alberdi (1862:228), quien define el proyecto bolivariano como el resultado "de un conocimiento [profundo] de los medios y las posibilidades de vencer" los obstáculos de la unificación; el segundo, por su parte, tiene como antecedente a José María Samper (1859:345) y su afirmación de que el Congreso bolivariano representa una utopía romántica "estéril para el futuro". La primera sección analiza las determinantes económicas, políticas y sociales de la fragmentación de la Colonia hispanoamericana. La segunda y tercera, buscan conectar la dimensión defensiva de las confederaciones con los referentes conceptuales y prácticos de la integración en otras regiones. La siguiente sección examina los congresos hispanoamericanos de 1826, 1847-1848, 1856-1857 y 1864-1865. La atomización de América Latina Hacia el final del siglo XVIII, las unidades administrativas de la Colonia española cuentan ya con algunos esbozos de gobierno independiente. Entre 1687 (cuando la Corona española pone en venta el puesto de oidor) y 1750 (año de la aprobación de la Reforma Borbón), los criollos extienden gradualmente su poder económico, intelectual y militar sobre gran parte de la administración de la Colonia. De esa forma, para 1779 los criollos ocupan más de la mitad del regimiento de infantería de la Habana y dominan en número las audiencias de Lima, Chile, Charcas y Quito, las cuales se consideran sus "patrias".(1) Ese contexto, así como la distancia geográfica entre los centros de poder de la Colonia, determinan la formación de las elites en torno a localidades con reducida penetración territorial. Las determinantes estructurales La diversidad de formas de trabajo tiene una influencia estructural sobre el proceso de atomización. La encomienda, o concesión real, organizada desde el inicio de la conquista al amparo de las Nuevas Leyes (1542) y que administra las rivalidades de la Corona con la Iglesia y los propios conquistadores, estructura las relaciones económicas del subcontinente en un sentido estelar: las localidades comercian sobre todo con España y desde el siglo XVIII, con Gran Bretaña. En el mismo sentido de la fragmentación, el repartimiento, establecido en el siglo XVI con el propósito de crear una frontera entre los españoles y las zonas pobladas por indígenas, agrega una dimensión social a la indiferencia sistémica entre las unidades de la Colonia. En varias zonas (Potosí y Huancavelica, entre otras) representa la institución económica más importante de la Colonia hasta finales del siglo XVII y en varias zonas sobrevive a la Independencia. Otra institución del trabajo colonial, las reducciones, conduce al recorte territorial de la agricultura en torno a localidades pobladas densamente por los indígenas. También el peonaje, consistente en la prestación laboral gratuita de los indígenas en las haciendas de los españoles a través del régimen de endeudamiento, acentúa la desarticulación social de la Colonia. Esta forma de trabajo es inaugurada en las regiones no mineras de Perú, México y Bolivia, donde la población indígena es aislada de otros grupos étnicos concentrados en las minas bajo el sistema de mita. El trabajo libre, presente al final del periodo colonial en determinadas zonas de Argentina, Chile y Costa Rica, involucra casi en exclusividad a la capa de criollos empobrecidos y favorece la aparición de centros urbanos estrechamente vinculados con el exterior. La esclavitud, finalmente, implantada en las localidades costeras de Cuba, Santo Domingo, Venezuela, Colombia y Perú, así como en el Brasil, donde constituye la forma de trabajo dominante, sobrevive hasta la Independencia en el sentido de la exclusión de las poblaciones y sus correspondientes zonas de ocupación (véase Cuadro 1).(2) Al igual que en la Confederación sudista de Estados Unidos de 1861,(3) los intereses específicos y el desarrollo heterogéneo de las formas de trabajo substancian las fuerzas centrífugas en el periodo republicano. La América hispana presenta entonces la imagen de un archipiélago de pequeños islotes, cuyos lazos recíprocos desaparecen con la Colonia. Sobre la base de estos núcleos socioeconómicos se organiza la vida de las ciudades, edificadas a menudo en las zonas costeras, distantes unas de otras, sin vínculos entre sí o en competencia monoproductiva. La economía de exportación y las estructuras cerradas a todo aquello que no forma parte del sistema radial, van a sobrevivir a la Independencia en la mayoría de los casos. Por añadidura, la comunicación entre el norte y el sur hispanoamericano se realiza a menudo a través de Inglaterra o Estados Unidos.(4) Con la desaparición del monopolio comercial español, Gran Bretaña se convierte en la metrópoli económica y su penetración en las economías y la vida política local conduce a que tenga "una importante influencia en la balcanización de la antigua colonia, en la medida en que privilegió el comercio y los contactos directos con cada región".(5) Las políticas comerciales Con la Independencia, las unidades administrativas establecen fronteras aduaneras con elevados aranceles para el comercio intrarregional. Su primer efecto --el aumento de los precios al consumidor-- pronto se asocia a la caída de la producción, sobre todo de las zonas que en el virreinato adquirieron una posición dominante: entre 1818 y 1823, las exportaciones mexicanas pasan de 2,236,213 a 469,223 libras esterlinas, y en el periodo de 1807-1826 las peruanas decaen de 1,332,549 a 94,920 libras esterlinas.(6) A finales de la década de 1820, los déficit comerciales se acumulan y la región entera enfrenta su primera crisis de...

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